Cuándo hablamos de prevención y promoción de la salud, es importante distinguir diferentes niveles para adaptar la intervención según sea conveniente.
En el nivel primario de prevención de la salud, nos dirigimos a todas las personas para proporcionarles la información necesaria para evitar que se produzcan las enfermedades. Por eso os informamos sobre campañas de enfermedades de transmisión sexual, higiene (lavado de dientes y lavado de manos), hábitos de vida saludable, etc. En este nivel incluimos las campañas de vacunación, por ejemplo.
En el nivel secundario de prevención de la salud, nos centramos en la población vulnerable a enfermedades concretas o que ya están en un desequilibrio de la historia natural de la enfermedad, donde ya presenta signos y síntomas, por eso empezamos a utilizar diferentes pruebas diagnósticas: análisis, gammagrafía, rayos, etc.
En el nivel terciario de prevención de la salud, los grupos de personas con enfermedades detectadas, donde lo importante es prevenir las complicaciones en el transcurso de la enfermedad.

